El sábado 3 bastantes personas voluntarias de ARGIBE realizaron una excursión por la zona de Tobalina. A las 9:30 de la mañana 34 valientes tomaron el autobús aparcado en la dársena 10 de la estación de autobuses.
La primera parada fue Salinas de Añana. El autobús paró al entrar en el pueblo para propiciar un paseo por sus callejuelas desembocando en el hotel Palacio de Añana para tomar un hamaiketako con vistas a las salinas. Hay que decir que la mayor parte se dedico a los pinchos de tortilla y jamón más que a las vistas.
























El autobús nos llevó hasta el embarcadero de Sobrón en pocos minutos. Como el paseo en barca no comenzaba hasta las 13:30 Teresa no sugirió un paseo hasta el pueblo de San Martín de Don para ver los fachadas de la iglesia de san Martín y el monasterio de san Miguel, o al revés. Josu nos mostró su arte como ladrón de manzanas y Nieves mostró interés por los barbos y carpas de la fuente del pueblo.
De vuelta, montamos en el pequeño catamarán y movidos por la electricidad que producen sus paneles solares, recorrimos el embalse haste el extremo donde se encuentra la central nuclear de Garoña contemplando unas bandadas de cormoranes, alguna garza y unas garcetas blancas sobre los árboles de la orilla. También vimos bandadas de pescadores apostados con cañas para pescar siluros y otros peces. Después volviendo aguas abajo dejando a un lado el embarcadero llegamos hasta Tobalinilla y dimos la vuelta para alcanzar el embarcadero. Las nubes empezaron a dejar pasar el sol
En el restaurante del embarcadero saboreamos la comida de ensalada campera o alubias con almejas y de lubina o secreto. El grupo de sevillanas se encargó de amenizar el café con unos bailes. Con el sonido de las canciones de Nieves y del coro empezó a llover sobre el embalse. Lo veíamos a través de la cristalera de la sala.
Una vez más en autobús nos dirigimos al monasterio de nuestra señora de Angosto. En el interior de la iglesia, las explicaciones del padre Pablo sobre la historia nos trasladaron a otra época y sus cantos bajo los arcos de crucería no ayudaron a contemplar la sonoridad del templo para los cantos gregorianos.
Después, quien quiso, participó en la Eucaristía, con lecturas bien leídas por Eva y Teresa, poniendo a los pies de la Virgen la labor que realizan en las residencias las personas de Argibe.
La lluvia continuó acompañándonos durante la hora y pico del viaje de regreso, aumentando su fuerza a la entrada de Bilbao, antes de llegar felizmente a la estación de autobuses, conducidos por Jon Ander.
Las fotografías y vídeos de la excursión son un reflejo de este magnífico día preparado por Josu.


























