En el ejercicio del voluntariado las experiencias de vida que va atesorando cada voluntario es el más  sólido y eficaz medio para la incorporación de nuevos voluntarios. Con su labor y ejemplo, todo el entorno -sea de la persona atendida, sea del propio voluntario-  queda afectado. Su compromiso, comprensión y acompañamiento, es una piedra lanzada al estanque que va describiendo círculos de fraternidad y encuentro entre seres humanos. La vida se humaniza y despierta a nuevos compromisos y tareas.

El encuentro con responsables de ayuntamientos, servicios sociales, instituciones asistenciales, hospitales, etc… ofreciendo nuestra cooperación en el acompañamiento de personas necesitadas, es una vía común  y eficaz de sensibilización.

También el encuentro con los departamentos de responsabilidad corporativa de empresas y colegios profesionales favorecen esa  sensibilización y cooperación.

 

Pero, más allá de lo dicho, Argibe tiene como principio esencial atender las necesidades del beneficiario de la acción del voluntariado, más que a la propia sensibilización de los voluntarios. La actividad del voluntariado no es una actividad instrumental para otros fines distintos, por loables que éstos puedan ser.  El voluntariado es un fin en sí mismo.